Llegas a la playa con el neopreno bajo el brazo, miras el mar y piensas: "a ver si hago el ridículo". Tranquilo: eso se lo lleva todo el mundo la primera vez. En Rincón de la Victoria hemos visto miles de primeras clases, y casi todas acaban con la misma frase: "cuándo repetimos".
Antes de mojarte: el briefing en la arena
La clase empieza en la orilla. No cogemos la tabla y corremos al agua. Primero explicamos la postura, la remada y el take-off paso a paso. Luego practicas en seco, sobre la arena, hasta que el cuerpo empieza a memorizar el movimiento. Es aburrido durante cinco minutos; luego te agradece el resto de la sesión.
En el agua: olas blancas y mucho equilibrio
Cuando entras, el instructor va contigo. No te quedas solo mientras él grita desde la orilla. En Rincón las olas son de playa, con fondo de arena, y cerca de la orilla apenas cubre. Eso hace que la caída sea suave y que recuperes la tabla enseguida. Empezamos con olas blancas: ya han roto, llevan fuerza y te empujan hacia la orilla. Tu trabajo es ponerte de pie y aguantar unos segundos.
- No necesitas saber nadar olímpico, pero sí sentirte cómodo en el agua.
- La tabla de foam es tu amiga: grande, estable y casi imposible de hundir.
- Cogerás olas el primer día. No serán tubos, pero serán tuyas.
Después de la clase
Volverás a la orilla con los hombros cansados, la sonrisa puesta y una nueva pregunta: "¿y ahora qué?". Normalmente recomendamos un pack de tres clases para asentar postura, remada y timing. El surf es progresión lenta, pero la primera ola la recuerdas toda la vida.